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jueves, 18 de diciembre de 2014

Luz

No importa la boca sedienta
ante el cántaro vacío
ni cuanto separa al grano
de la hogaza de pan
no importa la ausencia,
la soledad y el hastío,
ni mis manos que nunca
te descifrarán.
No importa si habrá
alguna copa de vino
que humedezca tus labios
esta noche al besar
ni el temor a la duda
cuando la duda ha vencido
más allá que tus alas
quieran o no volar.
Siempre daré la razón al capullo
quien a través de tus ojos,
antes de tiempo,
inaugura el rosal
sin importar la distancia
ni los relojes marchitos
o cuán lejos te encuentres
en tanto sepa que estás.


Marcelo Posada

http://marcelodelacosta.blogspot.com.ar




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