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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Balance

Ha sido un buen año. De poder dividir mi existencia en dos, debería decir que mis afectos se han consolidado y vuelto a transformar en soporte vital de lo que soy. Alejandra, a quien amo desde el alma, es el pilar, motivo y razón de todo. Mi hijos Paula y Federico, seres a los que amo casi con devoción, siguen ocupando el sitial que siempre tuvieron destinado en mí. Mis padres, hermana y sobrinos son a quienes amo y forman parte de esa coraza de afectos imprescindibles en mi vida.
He conocido personas maravillosas. He aprendido a sentir otra forma de cariño. Esa que se expresa solo con palabras escritas, sin miradas, sin abrazos, sin besos ni caricias, pero con una dosis exacta de esa calidez que siempre logra recorrer enormes distancias hasta atravesar el monitor y perforar el alma.
He escrito. Bueno, regular o malo. Poco importa, en todo caso lo dejo a criterio de ustedes. Pero en todo momento el corazón siempre fue volcado a los poemas. Y eso, en verdad, es todo para mi. Solo busqué a cada momento que al leerme percibiesen la honestidad y sinceridad con que lo hago y envío mis versos, luego de vencer quizás mi absurdo pudor a esta altura del camino. Y ustedes tuvieron la enorme bondad de recibirme y escuchar mi voz en su interior.
Por generosidad, varios grupos en los que participo por el mismo amor a la poesía han destacado algunos de mis trabajos. A ellos les agradezco haberme tenido en cuenta y honrado con su reconocimiento. La fortuna estuvo de mi lado y me permitió finalizar el año participando en tres Antologías: Antología “Versos desde el corazón"  de Diversidad Literaria (Madrid), Antología del “V Concurso Internacional de Poesía Atiniense 2014” (Argentina) y “Selección de cuentos y poesías” de Editorial Dunken (Argentina). A todos los involucrados en las respectivas selecciones, mi profunda gratitud y agradecimiento. Me han permitido dejar en el camino algunas semillas de mí, algo así como señales que han sembrado en el alma la paz y felicidad de saber que en remotos tiempos, por azar o simple casualidad, alguien sabrá que alguna vez existí.
Les deseo a todos un buen fin de año y mejor año venidero. Con todo afecto. Marcelo.