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viernes, 19 de septiembre de 2014

Semilla

Quizás si detengo
el reloj por la noche
y mantengo con vida
los sueños más viejos
encuentre ese instante
en que al fin sea la tinta
quien descifre y desande
el temor a lo incierto.
Cuando abrume el vacío
que deja en el alma
el manojo de letras
ya volcado al poema
buscaré en los tinteros
las palabras faltantes
que serán nuevos versos
inundando mis venas.
Tal vez así pueda
contener el aliento
y al contemplar la semilla
reposar en el surco
la imagine en mis manos
tibia y sosegada
como el pan que da vida
después del ayuno.

Marcelo Posada