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miércoles, 11 de junio de 2014

Después

Después del oscuro deseo
y tus besos en cántaros,
mientras Venus al este
se apaga deprisa…
después que tu aliento
entibia las alas,
entrecierra mis ojos
y la piel se hace astillas.
Después que la noche
encuentra refugio
tras los velos que ofrecen
tus salvajes caricias…
después que hasta el aire
al rozarte desnuda
se embriaga en tu aroma
y de mi siente envidia.
Después de ese instante
en que al fin el cansancio
con cada latido
va haciéndose trizas…
es tu boca precisa
quien revive las brasas,
alimenta la hoguera
y me transforma en ceniza.

Marcelo Posada