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jueves, 29 de mayo de 2014

Eva se desnuda

Eva se desnuda,

y la penumbra

agita su ansiedad

entre las sabanas

como única deidad,

cuando la noche,

en el trono de su piel

se erige soberana.

Eva se desnuda,

en ese instante,

en que el deseo se anuncia

en las campanas

y desanda laberintos

de caricias

tallados por mis manos

en su espalda.

Arropada con el aire

se abandona

a la tibia desnudez

de las almohadas

esperando aquellos besos

que humedecen

hasta las gotas de rocío

desahuciadas.


Marcelo Posada

http://marcelodelacosta.blogspot.com.ar



jueves, 22 de mayo de 2014

Eva no se desnuda

Eva no se desnuda,
y del espanto y los relojes
me rescatan
poemas de papel a su medida,
escritos con la tinta del licor
con que me ahogaba
al beber siempre en su cántaro
a escondidas.
Aún conservo las raíces
que en el pecho
dejaron un puñado de caricias
y la silueta de su sombra
proyectada
en las parcelas de memoria
que agonizan.
Eva no se desnuda
y aun así intentaré sepultar,
en estos versos,
todo lo que ya no tenga cura…
la serpiente, el veneno y su manzana,
los miedos, los temores y las dudas,
y la certeza que en la esfera
de mi vida
ella ha sido mi perfecta cuadratura.

Marcelo Posada


sábado, 17 de mayo de 2014

Lejana

Te siento lejana
cuando la noche se proyecta
fugaz sobre mi sombra,
y la rutina en su insolencia
avanza y me desborda.
Te siento lejana
cuando no tengo más palabras
que aquellas que me estorban,
y la tristeza desafiante
sin darle permiso me aborda.
Aunque el lápiz de mis sueños,
cuando te siento lejana,
es quien sin que lo percibas
sigiloso te rescata.

Marcelo Posada


lunes, 12 de mayo de 2014

Rueca

Giro la rueca y al detenerse
siempre estás al otro extremo.
Cada noche, desnuda
y cautelosa
te despides mientras duermo
luego de haberme amado
aunque sea solo en sueños.
El calor de tu cuerpo
queda por vestigio
del momento compartido
tanto, que al despertar percibo
tu sabor en mi boca
y un rezago de tu aroma
donde el lecho está vacío.

Marcelo Posada
http://marcelodelacosta.blogspot.com.ar

domingo, 4 de mayo de 2014

A veces

A veces me sumo
en enormes silencios
o me aíslo cansado
del mundo al que temo…
a veces me arrastro
vencido en el suelo
o sutiles mis alas
desgarran el cielo.
A veces le escribo
a mi propia existencia,
fugaz y mundana,
cruel e imperfecta…
a veces la duda
pretende certezas
de mi antigua mirada
exacta y certera.
A veces supongo
que todas las puertas
detrás de mis pasos
tan solo se cierran…
a veces me sueño
en inhóspitas tierras
que aguardan ansiosas
con manos abiertas.
A veces mi llanto
colmado de pena
lo entierro en mis ojos
con profunda tristeza…
o a veces descubro
en tu boca de arena
ese beso seguro
que siempre encadena.

Marcelo Posada