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sábado, 22 de febrero de 2014

De tus manos en cántaro
bebí sin saciarme
y el licor de mi alma
te ofrecí sin dudar,
mi piel desierto
dejé que poblaras
vaciando la alforja
de la soledad.
Fueron tantos susurros
que ahogué las palabras
y mis besos heridos
no supiste curar,
aunque agria es la espera
y tu voz no se escucha
aún aguardo en la noche
tu sombra llegar.